Con información de EFE.

El gobierno de Estados Unidos ha formalizado un contundente compromiso con la defensa de Catar, materializado en una directiva ejecutiva rubricada por el presidente Donald Trump.

El decreto estipula que cualquier agresión militar contra la soberanía o infraestructura crítica de la nación árabe será interpretada como una «amenaza a la paz y la seguridad de Estados Unidos», abriendo la puerta a una respuesta que podría incluir acciones diplomáticas, económicas y, de ser necesario, castrenses.

Esta medida, que establece una planificación de defensa conjunta, surge en un momento de alta tensión regional, apenas tres semanas después de que Israel ejecutara un bombardeo en Doha contra líderes de Hamás.

Dicho ataque provocó la indignación del gobierno catarí y un creciente aislamiento internacional para Israel. Como parte de este nuevo alineamiento, la Casa Blanca presionó al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para que se comunicara con su homólogo de Catar y ofreciera disculpas formales por el incidente.