Con información de Infobae

En una operación conjunta de alta precisión, el Departamento de Justicia, Seguridad Nacional y el Departamento de Defensa de los Estados Unidos confirmaron la incautación del buque cisterna Marinera (anteriormente Bella 1). La embarcación, que navegaba bajo bandera rusa y transportaba crudo venezolano con destino a Rusia, fue interceptada tras una persecución de 14 días en aguas del Atlántico Norte.

A pesar de la presencia cercana de activos militares de Moscú, incluyendo un submarino y buques de guerra, el Comando Europeo de los Estados Unidos (USEUCOM) informó que la tripulación del petrolero no presentó resistencia ni hostilidad al momento del abordaje.

Cronología de un desafío en alta mar

El Marinera se había convertido en un objetivo prioritario tras eludir inicialmente el cerco marítimo estadounidense en el Sudeste Asiático y rechazar inspecciones previas de la Guardia Costera. El éxito de esta incautación representa un golpe estratégico a la red de transporte que intenta evadir las sanciones impuestas por la administración de Donald Trump.

Este operativo no es un caso aislado:

  • Interceptaciones en el Sur: Casi simultáneamente, la Guardia Costera detuvo otro tanquero vinculado a Venezuela en aguas de América Latina.

  • Tácticas de engaño: Se ha detectado que al menos 16 embarcaciones sancionadas han intentado burlar la vigilancia mediante el spoofing (falsificación de señales de ubicación) o el apagado total de sus sistemas de transmisión.

El colapso de la logística tras la caída de Maduro

Informes basados en imágenes satelitales revelaron que, tras la captura de Nicolás Maduro el pasado sábado, se produjo una desbandada de buques atracados en puertos venezolanos. De los barcos que zarparon sin autorización del gobierno provisional de Delcy Rodríguez, cuatro han sido rastreados navegando hacia el este bajo identidades falsas.

Esta salida no autorizada de crudo es interpretada por analistas de la industria como un primer acto de desobediencia interna frente a la nueva gestión de la petrolera estatal y el mandato interino de Rodríguez.