Con información del Diario las Américas.
Tras finalizar la fase crítica de la operación en Venezuela, el Pentágono ha ordenado la reubicación de activos navales estratégicos, incluidos los buques USS Iwo Jima y USS San Antonio, moviéndolos desde el sur del Caribe hacia aguas al norte de Cuba, en el Atlántico.
Aunque esto representa una reducción de tropas en la zona inmediata a Venezuela, expertos en defensa aseguran que no es una retirada, sino una advertencia táctica.
El coronel retirado Octavio Pérez explicó que la maniobra busca interceptar y disuadir a la «flota fantasma» —buques sin identificación clara, mayoritariamente rusos, iraníes o chinos— que suministran petróleo a La Habana.
Analistas interpretan este movimiento como una reafirmación de la Doctrina Monroe. Además de la vigilancia marítima, se reporta una mayor actividad en bases estratégicas como las de Puerto Rico y la posible reactivación de la base de Homestead en Florida. El mensaje de Washington es claro: se mantendrá un bloqueo estricto contra el apoyo logístico externo a los regímenes aliados de la extinta administración de Maduro.

