Con información de Infobae.

Tras la reapertura de la embajada estadounidense en Caracas después de siete años, la encargada de negocios Laura Dogu afirmó que este hito es solo el comienzo de una hoja de ruta estratégica.

El plan, diseñado por la administración Trump, contempla tres etapas progresivas para la estabilización política y económica de Venezuela, priorizando en su fase inicial la recuperación del sector petrolero para atraer nuevamente la inversión extranjera.

La segunda etapa del programa se enfocará en la inyección de capital internacional para reactivar sectores productivos clave, mientras que la tercera fase está destinada a consolidar una transición democrática estable. Según Dogu, el trabajo inmediato de la sede diplomática consistirá en establecer puentes con el sector privado, actores políticos de todas las tendencias y la sociedad civil para reconstruir la confianza bilateral.

En el marco de este restablecimiento diplomático, el Secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que las fases del plan podrían solaparse dependiendo de los avances en el terreno. Paralelamente, el Departamento del Tesoro ha comenzado a levantar gradualmente las sanciones petroleras tras el cambio de mando en Caracas, ahora bajo la jefatura de Delcy Rodríguez, facilitando el acceso del país a recursos financieros necesarios para su operatividad básica.

A pesar de los avances, Washington mantiene una vigilancia estricta sobre los ingresos de la venta de crudo para asegurar que se utilicen en la reconstrucción institucional. La embajada en Caracas ya prepara sus instalaciones para retomar servicios consulares plenos en el futuro, mientras que una delegación venezolana ha tomado posesión de su sede en Washington, marcando un giro histórico en las relaciones entre ambas naciones.