El proceso judicial contra el expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, comenzó el viernes con la lectura oficial de los cargos en su contra por narcotráfico y posesión de armas, que el acusado escuchó en videoconferencia desde la prisión federal en la que está en Nueva York.
Hernández, que llegó a la Gran Manzana a las 00:15 de la madrugada procedente de Tegucigalpa, no llevaba el uniforme del Centro Metropolitano de Detención en el condado de Brooklyn, donde estará recluido mientras dure el proceso en su contra.
El exmandatario que mostraba una aparente calma, vestía un abrigo acolchado azul y una camisa blanca durante la breve audiencia, que fue transmitida en circuito cerrado para periodistas (más algunos ciudadanos hondureños que pudieron entrar) en la corte federal en Manhattan donde se lleva a cabo el proceso judicial en su contra.
Previo al comienzo de la audiencia, en la que estuvo representado por el abogado Raymond Colón, designado por su familia junto con Daniel Pérez para su defensa, Hernández miraba de vez en cuando a su derecha, donde al parecer había una ventana ya que una tenue luz iluminaba su rostro de acuerdo a lo que detalla EFE.
En un momento Hernández, aferrado al teléfono a través del cual escuchaba al intérprete, sonrió y tomó un sorbo de Coca-Cola. Con la ayuda del intérprete el exmandatario escuchó del juez Stewart D. Aaron los cargos presentados en su contra por el Gobierno estadounidense, quien fijó la próxima audiencia para el 10 de mayo.
Ese día la audiencia será ante el juez Kevin Castel, que presidirá su caso, como también hizo con el excongresista Antonio «Tony» Hernández, hermano del expresidente y que cumple en EEUU cadena perpetua por narcotráfico.
Hernández, de 53 años, fue acusado de tres delitos, cometidos según la fiscalía federal, entre 2004 y 2022: conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y armas pesadas y conspiración para la posesión de esas ametralladoras y armas. Estos dos últimos delitos pueden merecer la cadena perpetua.

