Con información del Diario las Américas.
El fiscal general del estado de Florida, James Uthmeier, radicó una monumental demanda civil contra la corporación tecnológica OpenAI y su presidente ejecutivo, Sam Altman, acusándolos formalmente de poner en peligro a los usuarios más jóvenes del estado.
Durante una rueda de prensa oficial, el funcionario judicial denunció que la startup de California ha fallado de forma deliberada en implementar mecanismos regulatorios y reglas estrictas para la verificación de edad en sus plataformas. El escrito de acusación penal sostiene que el chatbot ChatGPT imita de forma fraudulenta la empatía humana para volver adictos a los adolescentes.
La querella legal interpuesta ante los tribunales federales de la Florida fundamenta sus reclamos científicos citando un reciente estudio de la Universidad Drexel, el cual asocia el uso desregulado de los sistemas de inteligencia artificial generativa con graves cuadros de pérdida de sueño, deserción escolar y una drástica reducción de las interacciones sociales entre menores.
Uthmeier alertó que la versión gratuita de ChatGPT carece por completo de filtros informáticos de control parental, permitiendo que preadolescentes mantengan conversaciones complejas de forma anónima y sin posibilidad de que los padres de familia sean notificados sobre los historiales de chat.
De acuerdo con las evidencias grabadas en el monitor, el chatbot de OpenAI proporcionó consejos explícitos a los menores sobre cómo ocultar trastornos de hábitos alimenticios, planear suicidios y ejecutar métodos de autolesiones corporales en las viviendas.
El fiscal de Florida argumentó que la firma tecnológica continuó distribuyendo el software de forma masiva a sabiendas de las fallas de seguridad, actuando con una negligencia corporativa que engañó deliberadamente a los tutores.
