Este martes 3 de marzo marca oficialmente el inicio de los últimos 100 días para el arranque de la Copa del Mundo de la FIFA 2026, el torneo más grande de la historia con 48 selecciones. Sin embargo, la atmósfera festiva se ha visto empañada por la escalada bélica en Oriente Medio tras el inicio de la Operación “Furia Épica” liderada por Estados Unidos e Israel. Mientras las 16 sedes en Norteamérica ultiman detalles logísticos, el mundo del fútbol observa con cautela cómo el conflicto internacional podría alterar la participación de selecciones clave y la seguridad global del evento.

La mayor incertidumbre recae sobre la selección de Irán, cuya presencia en el torneo está en duda tras los recientes ataques que resultaron en la muerte del líder supremo Ali Jameneí. Mehdi Taj, presidente de la federación iraní, declaró recientemente que es «poco probable» que el equipo pueda enfocarse en la competición dadas las circunstancias actuales. Por su parte, la FIFA mantiene una postura de vigilancia constante, señalando que, aunque existen protocolos de sustitución para equipos que decidan retirarse, el objetivo primordial sigue siendo garantizar la seguridad de todos los participantes en suelo estadounidense, mexicano y canadiense.

Ante la amenaza de posibles represalias en territorio norteamericano, el gobierno de Donald Trump ha intensificado las medidas de protección, planteando el uso de tecnologías de interceptación de misiles y vigilancia avanzada en los estadios bajo el proyecto «Golden Dome».

 El Departamento de Seguridad Nacional ha activado una oficina especial para la gestión de drones y ciberseguridad, asegurando que el Mundial, que coincide con el 250º aniversario de la independencia de EE. UU., contará con un despliegue militar sin precedentes para blindar los 104 partidos programados.

A pesar del ruido de los tambores de guerra, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, proyecta ingresos récord de 11,000 millones de dólares y confía en que el fútbol sirva como un bálsamo de paz. El torneo tiene previsto su partido inaugural para el 11 de junio en el Estadio Azteca de la Ciudad de México, culminando el 19 de julio con la gran final en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Con 100 días por delante, la organización enfrenta el reto de transformar un escenario de máxima tensión geopolítica en la mayor celebración deportiva de la humanidad.