El proceso electoral en Estados Unidos comienza oficialmente este 15 de enero, cuando los republicanos de Iowa acuden a votar por un candidato de su partido para las elecciones presidenciales de noviembre.

Iowa es el tradicional punto de partida de la carrera a la Casa Blanca cada cuatro años, cuando el estado celebra sus caucus, una especie de asamblea de electores afiliados al partido.

Los caucus son solo una de las particularidades de un proceso que se extiende por varios meses y al que se suman el sistema de votación indirecto, los estados “bisagra” o “péndulo” o el sufragio por correo.

Exploramos algunas claves para entender la carrera de este año hacia la Casa Blanca que, según analistas y sondeos, apunta a una potencial disputa entre el actual presidente y aspirante a la reelección, el demócrata Joe Biden, y el exmandatario republicano Donald Trump.

 

1. ¿Cuándo y cómo arrancan los comicios?

Estados Unidos celebrará su elección presidencial número 60 el 5 de noviembre de 2024 y el ganador será investido el 20 de enero de 2025.

Por norma, desde 1845, la elección para determinar quién ocupará la Casa Blanca se realiza el primer martes de noviembre cada cuatro años.

La selección de ese día se remonta al siglo XIX, cuando la mayoría de los estadounidenses vivía en áreas rurales y necesitaban recorrer largas distancias para llegar a los lugares de votación.

Los martes se consideraron ideales ya que permitían a los votantes viajar después del día de descanso dominical, pero antes del mercado de los miércoles.

La votante Alexandra Hall sale de las urnas después de emitir su voto en la Escuela Secundaria McLean el día de las elecciones en Virginia, Estados Unidos, 8 de noviembre de 2022.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 La votante Alexandra Hall sale de las urnas después de emitir su voto en la Escuela Secundaria McLean el día de las elecciones en Virginia, Estados Unidos, 8 de noviembre de 2022. © Tom Brenner / Reuters

La razón para que sea en noviembre se debe a que se buscó una temporada en la que la cosecha hubiese terminado y el clima permitiera viajar sin las dificultades del invierno.

Actualmente, hay voces que instan a cambiar el día de las elecciones, argumentando que la votación en un día laboral reduce la participación.

2. ¿Qué se votará en estas elecciones?

Este año se elegirá al presidente del país, a 35 miembros del Senado (33 de ellos en elecciones regulares y dos en especiales) y a los 435 miembros de la Cámara de Representantes.

Los demócratas y sus aliados mantienen actualmente una estrecha mayoría de 51-49 en la Cámara Alta. De los 33 asientos en el Senado en disputa para 2024, 10 están ocupados por republicanos, 20 son demócratas y 3 de independientes aliados de los demócratas.

Composición actual del Senado de EE. UU., en 2024.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Composición actual del Senado de EE. UU., en 2024. © France 24 /Nicolás Sánchez

En cuanto a la Cámara Baja, los republicanos buscan defender su ligera mayoría de 220-213.

Antes del 5 de noviembre, la primera prueba la tendrán el 13 de febrero, cuando el escaño del republicano George Santos, el representante por Nueva York expulsado en diciembre por supuesta corrupción, se dispute en una elección especial.

Composición de la Cámara Baja de EE. UU. en 2024.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Composición de la Cámara Baja de EE. UU. en 2024. © France 24 /Nicolás Sánchez

En tanto, a nivel estatal, este año se disputan 11 gobernaciones, al igual que más de 5.000 escaños en legislaturas estatales.

3. ¿Quiénes son los candidatos de las presidenciales?


El actual mandatario Joe Biden enfrenta poca oposición en el Partido Demócrata en su campaña por la reelección mientras que el expresidente Donald Trump lidera un grupo de seis aspirantes que buscan la candidatura presidencial republicana en las elecciones de 2024.

El 5 de enero de 2024, el líder republicano, Donald Trump, y el actual presidente de EE. UU., Joe Biden, comenzaron su campaña presidencial.

 

 

 

 

 

El 5 de enero de 2024, el líder republicano, Donald Trump, y el actual presidente de EE. UU., Joe Biden, comenzaron su campaña presidencial. © France 24

Precandidatos demócratas

  • Joe Biden, presidente en ejercicio de Estados Unidos. El 25 de abril de 2023, anunció que buscaría la reelección. 
  • Dean Phillips. Miembro de la Cámara de Representantes por Minnesota.
  • Marianne Williamson, escritora y exasesora espiritual de Oprah Winfrey. También buscó la candidatura presidencial demócrata en 2020.

Precandidatos republicanos

  • Donald Trump, expresidente de Estados Unidos. Anunció su candidatura el 15 de noviembre de 2022.
  • Ryan Binkley, empresario y pastor.
  • Ron DeSantis, gobernador de Florida.
  • Nikki Haley, exembajadora ante la ONU y exgobernadora de Carolina del Sur.
  • Asa Hutchinson, exgobernador de Arkansas.
  • Vivek Ramaswamy, empresario y comentarista político.

    4. Cómo se elige a los candidatos de cada partido: caucus, primarias y convenciones

    Las elecciones en Estados Unidos tienen un desarrollo complejo que incluye varias etapas, desde las elecciones primarias o caucus, las convenciones nacionales y hasta las propias elecciones de noviembre.

    Primarias y caucus: antes de la elección general, los partidos políticos celebran elecciones primarias o caucus (una especie de asambleas populares) en cada estado. Durante estas elecciones, los votantes registrados de cada partido eligen a su candidato preferido para representar al partido en la elección general.

    Qué es un caucus

     

     

     

     

    Convenciones de partidos: después de las primarias, cada partido político organiza una convención nacional en la que se formaliza la nominación del candidato presidencial. En esa reunión también se selecciona al compañero de fórmula.

    Campaña electoral: tras su nominación, las fórmulas presidenciales realizan campañas en todo el país para ganar el apoyo de los votantes, por lo general enfocados en los llamados estados péndulo o indecisos.

    Elecciones generales: el primer martes de noviembre se celebra la elección general. Los votantes eligen a sus candidatos preferidos para los cargos públicos, incluido el presidente. Sin embargo, los ciudadanos no eligen directamente al presidente; sino que votan por un grupo de electores comprometidos a apoyar al candidato presidencial de su partido y que integran el Colegio Electoral.

    Certificación de votos electorales: después de las elecciones, los votos emitidos por los miembros del Colegio Electoral de cada estado se envían al Congreso, que luego se reúne en una sesión conjunta el 6 de enero para contar y certificar los votos electorales.

    Investidura presidencial: finalmente, el 20 de enero, el presidente electo presta juramento y asume el cargo.

    5. Sistema electoral: ¿por qué un candidato puede lograr la Presidencia sin ganar el voto popular?

    A diferencia de muchas democracias en todo el mundo, donde el ganador del voto popular se convierte automáticamente en el mandatario del país, en Estados Unidos el destino presidencial descansa en las manos del Colegio Electoral, formado por 538 representantes de todos los estados.

    Básicamente, el Colegio Electoral puede permitir que un candidato que no gane el voto popular se convierta en presidente. Ya sabemos que eso ha ocurrido dos veces en los últimos 20 años”, explica el historiador Alexander Keyssar, cuyo libro ‘El derecho al voto, la controvertida historia de la democracia en Estados Unidos’ fue finalista del Premio Pulitzer en 2001.

    El experto se refiere a dos de los casos más polémicos de las últimas décadas. El más reciente se presentó en 2016, con la demócrata Hillary Clinton, que perdió las elecciones pese a haber cosechado 2,8 millones de votos populares más que su rival, el republicano Donald Trump.

    Hillary Clinton durante un discurso el 30 de octubre de 2016, en Florida.

     

     

     

    Hillary Clinton durante un discurso el 30 de octubre de 2016, en Florida. Jewel Samad, AFP

    También sucedió en el 2000, cuando el demócrata Al Gore obtuvo un total de 50.999.897 votos populares, mientras que el republicano George W. Bush recibió 50.456.000. Sin embargo, como lo crucial no es el apoyo popular directo, Bush fue declarado ganador al obtener 271 votos en el Colegio Electoral, frente a 266 de Al Gore.

    6. ¿Cómo funciona el colegio electoral y cómo gana un candidato?

     

  • En el centro de ese sistema está el Colegio Electoral, un proceso de votación indirecta que marca las presidenciales desde la fundación del país.
  • Aunque en Estados Unidos hay cerca de 218 millones de ciudadanos habilitados para sufragar, ellos no eligen al presidente, sino que delegan esa responsabilidad en los 538 miembros del Colegio Electoral, llamados compromisarios.
  • Cada estado tiene tantos representantes en el Colegio Electoral como miembros en el Congreso (Cámara de Representantes y Senado), además hay tres de Washington DC (los residentes de Puerto Rico y de Guam no votan en las elecciones presidenciales).
    El Colegio Electoral es el ente que aglutina los votos que eligen al presidente de los Estados Unidos, dejando en un segundo plano la votación popular.

     

     

     

    El Colegio Electoral es el ente que aglutina los votos que eligen al presidente de los Estados Unidos, dejando en un segundo plano la votación popular. © France 24

    Para cubrir esas 538 plazas, cada partido propone a unos aspirantes y los ciudadanos, en las elecciones de noviembre, los eligen teniendo en cuenta a su candidato presidencial favorito y bajo la normativa de cada estado.

    Aunque la misma noche de las elecciones se llega a conocer al ganador de la Presidencia por el apoyo que reciben los compromisarios de cada partido, el Colegio Electoral formaliza su votación a mediados de diciembre.

    Para llegar a la Casa Blanca, un candidato necesita lograr al menos 270 votos del Colegio Electoral.

     

    7. Estados péndulo, determinantes en el resultado

    Gran parte de los estados del país tienen la tradición de inclinarse hacia uno u otro partido.

    Entre los llamados estados seguros están California, Massachusetts o Nueva York, que son tradicionales bastiones demócratas. Mientras, del lado republicano se encuentran Dakota del Norte, Alabama o Texas.

    Basados en esa seguridad, los candidatos presidenciales centran su campaña en estados conocidos como péndulo o bisagra, es decir, aquellos que pueden cambiar de signo, porque son los que finalmente pueden acabar definiendo los resultados de la contienda presidencial.

    Esto se debe a que en el sistema electoral estadounidense, la mayoría de los estados adoptó la política de que “el ganador toma todo», lo que significa que el aspirante presidencial que recibe la mayoría de los votos populares en un estado se queda con todos los puestos asignados al estado en el Colegio Electoral y, por ende, con los votos de estos.

    Estados pendulares en EE. UU.

     

     

    Estados pendulares en EE. UU. © France 24/ Lizeth M. Agredo Vásquez

    Si por ejemplo un aspirante gana el voto popular en un estado bisagra como Florida, se llevaría los 30 votos electorales (los puestos del Colegio electoral) asignados a ese estado.

    Algunos de los estados indecisos por su heterogeneidad han sido Ohio y Florida, además de Arizona, Georgia, Iowa, Carolina del Norte o Pensilvania.

    8. Críticas al sistema electoral

    Para el historiador Keyssar, “el Colegio Electoral, un sistema creado a finales del siglo XVIII, implicó un montón de compromisos e intereses, en un mundo político que era extremadamente diferente al de hoy. Así que es un sistema anticuado que en el fondo no es democrático”.

    Entre las principales críticas al sistema se encuentra la manera en que se asignan los votos electorales a los estados. Debido a ello, los estados menos poblados tienden a estar sobrerrepresentados en el Colegio Electoral en comparación con su población.

    Esa controversia ha llevado a llamados para su reforma o abolición, argumentando que no refleja adecuadamente la voluntad popular. Mientras que sus defensores sostienen que el sistema protege los intereses de los estados menos poblados.

    Trabajadores electorales en Pensilvania, Filadelfia, el 4 de noviembre de 2020.

     

     

     

    Trabajadores electorales en Pensilvania, Filadelfia, el 4 de noviembre de 2020. © AFP

    Sin embargo, para una modificación del sistema se requiere una enmienda constitucional, que sería muy complejo de lograr porque conlleva un beneficio partidario para los demócratas y, por ello, “los republicanos no lo van a permitir”, señala a France 24 María Victoria Murillo, profesora de Ciencia Política y de la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales y directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Columbia (Nueva York).

    9. Las particularidades de las elecciones de 2024

     

    La consultora Eurasia Group señaló el pasado 8 de enero, en su reporte anual, que estas elecciones plantean el riesgo político más importante para el futuro del mundo ya que, sea cual sea el ganador, las instituciones democráticas de ese país se verán afectadas.

     

    En su informe, consideró que las elecciones del 5 de noviembre «pondrán a prueba la democracia estadounidense a un grado que la nación no ha experimentado en 150 años», en referencia a la guerra civil de ese país y agregó que, “con un resultado que es esencialmente una lotería (al menos por ahora), la única certeza es que el tejido social, las instituciones políticas y la reputación internacional de Estados Unidos seguirán siendo perjudicadas».

    Eurasia pronostica también que si Trump va a la cárcel por alguno de los procesos judiciales en su contra, puede haber una «crisis política sin precedente».

    Analistas como David P. Redlawsk, presidente del Departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de Delaware, coinciden en que estos comicios son algo que “casi nunca ha sucedido”.

    Dos personas que son líderes en su partido y ambos han sido presidentes Tenemos una situación en la que el actual presidente está siendo desafiado por un expresidente. Eso es realmente muy inusual y, por supuesto, esto se ha vuelto aún más inusual gracias a Donald Trump, que, como se sabe, quiere, básicamente, derribar el sistema”, agrega en declaraciones a France 24.

     

    10. Temas de gran calado protagonistas en la campaña

    Además de la situación judicial de Trump, que, según los analistas consultados, será uno de los asuntos centrales de la campaña, se prevé que la atención se enfoque en los temas de política exterior, en particular la guerra en Ucrania y en Gaza, debido a los fondos solicitados al Congreso para apoyar a Kiev e Israel, respectivamente.

    El gobernador de Florida, Ron DeSantis, y la exembajadora de Estados Unidos ante la ONU Nikki Haley participan en el debate presidencial republicano en la Universidad Drake en Iowa, el 10 de enero de

     

     

     

     

    El gobernador de Florida, Ron DeSantis, y la exembajadora de Estados Unidos ante la ONU Nikki Haley participan en el debate presidencial republicano en la Universidad Drake en Iowa, el 10 de enero de 2024. © Mike Segar, Reuters

    “A ese tema se sumarán, seguramente, el de la inflación, la inmigración y la situación económica”, dice la experta María Victoria Murillo, quien recordó que, en cuanto a Latinoamérica, si bien Biden ha continuado en algunos aspectos la política de su predecesor, también ha aumentado el interés en temas regionales con su posicionamiento ante la situación en Guatemala y el impulso de medidas ante la crisis migratoria.

    Finalmente, la crítica a la gerontocracia o envejecimiento de la clase política estadounidense, que supera en promedio los 64 años en el Senado y los 58 años en el Congreso, también se ha posicionado entre los temas de la campaña. Esto, además, porque los dos principales candidatos presidenciales son mayores de 75 años: en el caso de Biden, tiene 81 años y Trump 77.

    Ese tema ya comenzó a ser parte de las campañas electorales, en especial en la republicana, en la que la candidata Nikki Haley propuso poner un límite de edad en el Congreso y “pruebas obligatorias de competencia mental para los políticos mayores de 75 años».