Con información de DW.

En un movimiento que sacudirá el mercado energético global, los Emiratos Árabes Unidos anunciaron su retirada oficial de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el histórico bloque comandado por Arabia Saudita. Esta desvinculación, que entrará en vigor el 1º de mayo, representa un quiebre en las estructuras tradicionales de suministro mundial.

La resolución gubernamental incluye también la salida inmediata de la alianza ampliada conocida como OPEP+, grupo en el que participa activamente Rusia. Con esta decisión, el país asiático se liberará totalmente del sistema de cuotas restrictivas de producción que la organización imponía a sus Estados miembros para intentar estabilizar los precios del barril.

De acuerdo con un comunicado oficial emitido por la agencia estatal emiratí, la ruptura se fundamenta en una nueva «visión estratégica y económica a largo plazo» que busca acelerar las masivas inversiones en la industria energética nacional. Los Emiratos pretenden maximizar su capacidad extractiva y sus ganancias sin depender de consensos multilaterales.

Adicionalmente, el gobierno argumentó que la decisión responde a las constantes «perturbaciones en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz», zonas fundamentales para la exportación de crudo. Este audaz replanteamiento de la política petrolera emiratí amenaza con reconfigurar el balance de poder económico en todo el Medio Oriente.