Con información del Nuevo Herald.

El condado de Miami-Dade comienza a implementar la nueva normativa estatal que exige que las pruebas para obtener la licencia de conducir se realicen exclusivamente en inglés.

Dariel Fernández, Recaudador de Impuestos local, explicó que existe una ventana limitada de transición para quienes tenían citas programadas antes del 6 de febrero, permitiéndoles presentar el examen en español solo si su evaluación ocurre antes del 31 de marzo.

Esta medida representa un desafío significativo para una población donde dos tercios de los hogares son hispanohablantes. En las oficinas de licencias de ciudades como Hialeah Gardens, se ha observado un incremento de personas que requieren asistencia de traducción incluso para entender los documentos básicos necesarios para renovar sus credenciales o comprobar su estatus legal en el país.

Muchos residentes han expresado su preocupación por el impacto de esta ley en la comunidad inmigrante, señalando que el dominio técnico del inglés en un examen escrito puede ser una barrera insuperable para quienes dominan el manejo pero no el idioma. Según datos del censo, una cuarta parte de la población de Florida es inmigrante, lo que amplifica el alcance de esta restricción lingüística.

A pesar de que el Departamento de Seguridad Vial de Florida no reconoció inicialmente un periodo de gracia, las oficinas locales están tratando de gestionar la elegibilidad de los solicitantes mediante sus sistemas de confirmación. El cambio obliga a miles de residentes a acelerar su preparación en inglés o enfrentar la imposibilidad de conducir legalmente en un estado donde la movilidad es esencial para el empleo.