Con información de Infobae.

La organización del primer Grand Slam del año ha desatado una controversia al prohibir el uso de pulseras inteligentes de monitoreo físico a jugadores de la talla de Carlos Alcaraz, Jannik Sinner y Aryna Sabalenka.

Aunque estos dispositivos —que registran desde la oxigenación hasta la temperatura de la piel— están permitidos en el circuito regular de la ATP y la WTA desde 2021, los «Majors» mantienen una postura tradicionalista basada en el reglamento de la Federación Internacional de Tenis (ITF).

El punto de fricción es la retroalimentación háptica (vibraciones). La organización teme que estas señales puedan utilizarse para recibir instrucciones tácticas externas en tiempo real, lo que se consideraría «coaching» ilegal.

Sinner, quien pidió asistencia médica en rondas previas por calambres, lamentó la decisión: «Es algo que nos ayuda a controlar la carga y prevenir lesiones». Por ahora, los jugadores deberán esperar a que concluya el torneo para que la ITF y los directores de los Grand Slams lleguen a un acuerdo sobre la integración de esta tecnología.