Con información de Telemundo 51.
El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, anunció nuevas restricciones de visa contra más de 100 funcionarios del gobierno de Nicaragua.
El jefe de la diplomacia norteamericana acusó de forma directa a los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo de ser enemigos de la humanidad por las constantes violaciones a los derechos humanos en el país centroamericano. La Casa Blanca advirtió que no ignorará los abusos cometidos contra los opositores civiles.
Organizaciones defensoras de los derechos humanos y activistas nicaragüenses en el exilio expresaron su alegría, afirmando que estas sanciones internacionales llenan de esperanza al pueblo para recuperar el sistema democrático.
Los comités de denuncias recordaron que la represión en los distritos de Managua aumentó de forma alarmante desde las protestas de 2018. El régimen de Ortega se ha dedicado a silenciar las críticas de los ciudadanos de a pie mediante el encarcelamiento, la violencia y el exilio.
La administración de Donald Trump justificó el castigo diplomático rememorando la trágica muerte del líder indígena Brooklyn Rivera, quien fue secuestrado por la dictadura. Los familiares de la víctima denunciaron ante los medios que el gobierno de Nicaragua cometió un crimen atroz al dejar morir de hambre al dirigente en prisión.
Asimismo, los deudos lamentaron que el cuerpo de Rivera continúe secuestrado por las fuerzas del orden del Estado, negándoles el derecho a un entierro digno.
El anuncio de las sanciones generó reacciones inmediatas en el sur de la Florida, donde residen miles de inmigrantes centroamericanos. Los congresistas republicanos locales, María Elvira Salazar y Carlos Giménez, aplaudieron las nuevas restricciones de visas dictadas por los despachos de Washington. Las oficinas federales del Departamento de Seguridad Nacional vigilarán estrechamente las cuentas bancarias de los testaferros del régimen para congelar sus activos comerciales en verano.
