Con información de Infobae.

La Federación Internacional de Automovilismo (FIA) inició un proceso de revisión técnica para ajustar el reglamento que entrará en vigor en 2026, tras detectar problemas en la gestión energética de los monoplazas.

Las reuniones, que involucran a ingenieros de todas las escuderías, buscan evitar riesgos de seguridad derivados de la pérdida repentina de potencia eléctrica.

La preocupación técnica se intensificó tras incidentes en pistas de alta velocidad, como el accidente de Oliver Bearman en el Gran Premio de Japón. Los expertos evalúan opciones como redistribuir la carga de las baterías o modificar la entrega de energía para minimizar las diferencias de velocidad extrema entre los vehículos durante la competencia.

El calendario de ajustes prevé una serie de votaciones y debates que culminarán a finales de abril, con el objetivo de lograr un consenso entre fabricantes y equipos.

La FIA enfatizó que no se implementarán cambios drásticos de manera inmediata, sino mejoras basadas en los datos recolectados en las primeras pruebas de la temporada actual.

Este espíritu de colaboración busca garantizar que el espectáculo y la seguridad vayan de la mano en la nueva era de la Fórmula 1. Las decisiones finales deberán ser ratificadas por el Consejo Mundial del Deporte del Motor antes de que las modificaciones entren oficialmente en el marco normativo de la competición.