Con información del Diario las Américas.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, ordenó el despliegue estratégico de fuerzas estatales en las costas del sur del estado para prevenir un posible flujo masivo de migrantes provenientes de Cuba.
La medida responde al agravamiento de la crisis económica en la isla, marcada por apagones generales y escasez de combustible, lo que ha generado un clima de inestabilidad social. DeSantis enfatizó que su administración no permitirá una llegada descontrolada de embarcaciones a los Cayos de Florida.
La estrategia estatal se coordina con la Guardia Costera bajo una política de «control absoluto» de las fronteras marítimas. El mandatario recordó crisis históricas, como la de 1994, acusando al régimen de La Habana de utilizar la migración como una herramienta de presión política. Asimismo, DeSantis señaló que la solución de fondo requiere un cambio de gobierno en la nación caribeña para restaurar la estabilidad en la región.
A nivel federal, el Comando Sur de EE. UU. ha diseñado planes de contingencia para interceptar migrantes en aguas internacionales. Según los protocolos operativos, aquellos que sean rescatados en el mar serán trasladados a la Base Naval de Guantánamo. Esta instalación ha recibido órdenes ejecutivas para expandir su Centro de Operaciones de Migrantes, con una capacidad proyectada de hasta 30,000 camas para procesar a los interceptados fuera del territorio continental.
Este despliegue ocurre en un contexto de alta tensión logística en Florida, donde la presencia de agentes de ICE ha aumentado en diversos sectores debido a la inestabilidad presupuestaria federal. Mientras el gobierno estatal refuerza la vigilancia, las autoridades de inmigración continúan ejecutando operaciones de control interno, reportando el arresto de más de 1,500 extranjeros con antecedentes penales en operativos recientes.

