Con información de EFE.
El gobierno de Nicolás Maduro elevó una denuncia formal ante la alianza petrolera OPEP+ y la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), acusando a Estados Unidos de un presunto «amedrentamiento» con el objetivo final de apoderarse de las reservas petroleras del país caribeño.
En una carta dirigida a la OPEP+, el presidente Maduro advierte que la supuesta amenaza militar estadounidense «pone en grave peligro la estabilidad de la producción petrolera venezolana y el mercado internacional».
Caracas confía en que los miembros de la alianza contribuyan a detener esta «agresión» que afecta el equilibrio del mercado energético global.
Simultáneamente, Venezuela acudió a la OACI para denunciar la advertencia de Donald Trump de considerar el espacio aéreo venezolano «cerrado en su totalidad», tildando el anuncio de ilegítimo y sin basamento legal. Tras esta advertencia, varias aerolíneas internacionales, como Iberia y Air Europa, han suspendido vuelos, lo que llevó a la autoridad aeronáutica venezolana a revocar sus permisos y acusarlas de «terrorismo de Estado» impulsado por EE. UU. La agencia de viajes rusa Pegas Touristik también acató una alerta aérea y suspendió sus vuelos turísticos a Margarita.
Finalmente, el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, anunció que se convocará una sesión extraordinaria para investigar las muertes de ciudadanos venezolanos en los ataques de EE. UU. a lanchas en el Caribe, asegurando que las familias de las víctimas han recibido amenazas.

