Con información de Infobae.

La tensión en el Estrecho de Ormuz ha alcanzado niveles críticos tras el ultimátum de 48 horas emitido por el presidente Donald Trump para la apertura total de esta ruta marítima.

En respuesta, la Guardia Revolucionaria de Irán advirtió que cualquier acción militar estadounidense será respondida con ataques directos a infraestructuras energéticas e industriales en la región. El régimen iraní aseguró estar preparado para golpear bases y centrales eléctricas de países aliados que presten apoyo a Washington.

El presidente Trump, en declaraciones recientes, afirmó que la destrucción de la infraestructura iraní sería «total» si no se cumplen sus exigencias, intensificando el conflicto que mantiene el precio del crudo por encima de los 119 dólares.

Mientras tanto, el paso de buques por el estrecho se ha reducido a solo un 5% de su capacidad habitual, afectando drásticamente el comercio global. Irán sostiene que solo permitirá el tránsito a embarcaciones de naciones no hostiles y bajo estrictas normas de seguridad.

El Comando Central de EE. UU. informó haber destruido puntos logísticos estratégicos de Irán para reducir la amenaza en la zona. Sin embargo, analistas advierten que una confrontación directa podría reconfigurar de forma permanente el mercado energético mundial y provocar una volatilidad sin precedentes.