Con información de EFE.
Irán extendió sus ataques militares con misiles y drones contra bases del ejército de Estados Unidos ubicadas en varios países árabes del Golfo Pérsico. Las operaciones aéreas ejecutadas por la Guardia Revolucionaria impactaron importantes infraestructuras de defensa norteamericanas en los territorios de Kuwait, Jordania y Baréin de forma simultánea.
Las fuerzas armadas de Kuwait informaron que lograron interceptar con éxito tres misiles balísticos y diez drones dirigidos contra sus bases estratégicas. Sin embargo, Teherán advirtió que la agresión es una respuesta directa a la ronda de 90 bombardeos ejecutados previamente por Washington, un conflicto que ya deja un saldo de 14 muertos y 78 heridos en territorio iraní.
La alarmante escalada bélica encendió los sistemas de defensa aérea regionales, registrando el derribo de proyectiles y la activación de alertas de evacuación. El Consejo de Cooperación del Golfo emitió un llamado urgente a la ONU para exigir una postura firme que garantice la libertad de navegación y el tránsito seguro en el Estrecho de Ormuz.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, advirtió que la guerra contra el eje iraní aún no ha terminado y ratificó la preparación de sus fuerzas de combate. La crisis coincide con el entierro del líder supremo Alí Jameneí en Mashhad ante multitudes que portaban consignas de represalia contra la administración de Donald Trump.
