Con información de EFE.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán defendió su derecho legítimo a defenderse tras lanzar un masivo contraataque con drones y misiles contra bases de EE. UU.. El gobierno de Teherán advirtió formalmente a los países del golfo Pérsico que serán responsables si permiten que el ejército estadounidense use sus territorios para atacarlos.
Las autoridades de la Guardia Revolucionaria confirmaron que los bombardeos nocturnos apuntaron directamente contra la Quinta Flota de EE. UU. en Baréin y una base aérea en Jordania.
Por su parte, el ejército de Jordania informó que sus sistemas de defensa aérea lograron interceptar cinco misiles iraníes en el aire, evitando pérdidas humanas y daños materiales. Este fuerte choque militar fue la respuesta de Irán a los bombardeos que el Comando Central de los EE. UU. (CENTCOM) realizó horas antes cerca del estrecho de Ormuz. Las fuerzas norteamericanas atacaron radares y sistemas de defensa en represalia por el supuesto derribo de un helicóptero estadounidense que cayó en las costas de Omán.
El portavoz de exteriores iraní, Ismail Bagaei, advirtió que el proceso diplomático de paz no avanza en el vacío y que van a revisar la continuidad de las negociaciones de tregua con Washington. En respuesta, el presidente Donald Trump atacó duramente a Teherán en su red Truth Social, afirmando que el ejército iraní es un completo desastre y que su Armada y Fuerza Aérea ya fueron totalmente derrotadas por el bloqueo de Ormuz. Trump sentenció que Irán se está convirtiendo rápidamente en una nación fallida que no puede pagar sus facturas.
Las autoridades de Teherán denunciaron que los misiles de los aviones estadounidenses causaron graves estragos en la zona costera de Sirik. Las explosiones destruyeron dos plantas desalinizadoras y torres de comunicación, dejando sin agua potable a 20.000 civiles. A pesar de la gravedad de los combates, Trump manifestó que podría alcanzar un acuerdo definitivo con la República Islámica en dos o tres días. Los analistas agrícolas de la costa este temen que la guerra liquide la distribución del 30% de los fertilizantes químicos mundiales.
