Con información de EFE.
La Guardia Revolucionaria de Irán aseguró que el Estrecho de Ormuz permanecerá cerrado hasta que cesen los ataques de Estados Unidos. Los mandos militares de Teherán ratificaron el bloqueo de esta vía marítima estratégica, por la que transita el 20 por ciento del tráfico mundial de crudo y gas natural licuado, advirtiendo de forma desafiante que las exportaciones de la región son «para todos o para nadie».
La ofensiva islámica se ejecutó como respuesta inmediata a una nueva ola de bombardeos lanzada por el Comando Central norteamericano (CENTCOM) en el litoral costero iraní. La incursión aérea estadounidense se extendió por más de siete horas y tuvo como objetivo destruir sistemas de defensa, depósitos de misiles y bases de drones para degradar la capacidad de ataque de Irán contra buques mercantes.
En represalia por el bloqueo naval reimpuesto por Washington, Irán reivindicó feroces ataques con misiles y drones contra Baréin, Jordania y Kuwait. Las fuerzas militares destruyeron el principal centro de apoyo militar de Estados Unidos en la costa de Mina Abdullah, en Kuwait, provocando incendios en depósitos de combustible y forzando la activación de sirenas de alarma generales.
La portavoz del gobierno iraní, Fatemeh Mohajerani, denunció que los bombardeos norteamericanos provocaron la muerte de al menos 30 civiles, mientras el Ejército confirmó la baja de siete militares en una base de Sistán y Baluchistán. La escalada militar destruyó la tregua provisional de 60 días e impulsó el precio del crudo Brent a superar los 84 dólares por barril, su nivel más alto en un mes.
