Con información de Infobae.
La Guardia Revolucionaria de Irán ratificó este lunes el fallecimiento del general Majid Khademi, jefe de la Organización de Inteligencia del cuerpo militar, tras un bombardeo ejecutado por las fuerzas de Estados Unidos e Israel.
El ataque, calificado por Teherán como un «acto terrorista criminal», se produjo durante la madrugada en zonas residenciales cercanas a la capital. Khademi, quien asumió el cargo en junio de 2025, es el último de una serie de altos mandos eliminados en el marco de la guerra que estalló a finales de febrero.
El balance de víctimas en territorio iraní ha escalado drásticamente, situándose ya en más de 2.076 fallecidos, según los informes oficiales de las autoridades sanitarias locales. Entre los muertos se contabilizan al menos 216 menores de edad, lo que ha generado una ola de condena internacional por el impacto del conflicto en la población civil. Los bombardeos nocturnos han sido descritos como los más intensos desde el inicio de las hostilidades, afectando no solo instalaciones estratégicas sino también áreas densamente pobladas de Teherán.
La Media Luna Roja iraní reportó que la ofensiva ha provocado la destrucción o daños severos en más de 100.000 edificaciones civiles, incluyendo unas 600 escuelas y cerca de 300 centros de salud. Solo en la capital, se estima que unos 40.000 inmuebles han sufrido afectaciones por las explosiones. Esta crisis humanitaria se agrava con el desplazamiento interno de miles de ciudadanos que buscan refugio de los ataques aéreos que, según fuentes israelíes, buscan desarticular por completo la estructura de mando del régimen.
Ante la muerte de Khademi y el creciente número de bajas, el gobierno de Irán ha prometido una respuesta contundente, advirtiendo que su legado servirá de guía para las futuras operaciones de seguridad. Por su parte, la administración de Donald Trump mantiene un ultimátum sobre el estrecho de Ormuz, vinculando el cese de los ataques a la reapertura inmediata de esta vía comercial. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con alarma cómo el conteo de víctimas sigue ascendiendo sin que se vislumbre un acuerdo de paz en el corto plazo.

