Con información de DW.

La Federación de Fútbol de Irán inició gestiones ante la FIFA para cambiar la sede de sus partidos de la fase de grupos del Mundial 2026, solicitando jugar en México en lugar de Estados Unidos.

La decisión, comunicada por la embajada iraní en Ciudad de México, responde a preocupaciones críticas de seguridad tras declaraciones del presidente Donald Trump, quien afirmó no poder garantizar la integridad física de la delegación persa debido al conflicto bélico en Oriente Medio.

El dirigente Mehdi Taj subrayó que la falta de garantías explícitas por parte de la Casa Blanca imposibilita la participación de su equipo en sedes estadounidenses como Los Ángeles y Seattle. Por su parte, el embajador Abdolfazl Pasandideh denunció obstáculos logísticos y demoras en la expedición de visados, sugiriendo que el territorio mexicano ofrece un entorno más neutral y seguro para los encuentros contra Bélgica, Nueva Zelanda y Egipto.

La tensión diplomática se intensificó luego de que Trump advirtiera que Irán no debería participar en el torneo «por su propia seguridad», a pesar de haber asegurado previamente que todos los jugadores serían tratados como estrellas.

La ofensiva militar lanzada a finales de febrero por Israel y Estados Unidos contra la República Islámica ha generado un clima de hostilidad que, según las autoridades iraníes, hace inviable que su selección nacional establezca su base en Arizona.

Hasta el momento, la FIFA no ha emitido una respuesta oficial sobre esta solicitud de traslado de sede. Irán tiene programados sus compromisos del Grupo G en territorio estadounidense para el verano de 2026, pero la persistencia de los ataques con misiles y drones en la región mantiene en vilo la planificación del torneo. El organismo rector del fútbol mundial deberá decidir en las próximas semanas si accede a esta relocalización inédita por motivos geopolíticos.