Con información de DW.
El Ministerio de Deportes de Irán anunció la prohibición inmediata para que sus selecciones nacionales y clubes viajen a naciones consideradas hostiles por razones de seguridad.
La medida surge en un contexto de alta tensión regional tras el estallido de un conflicto que involucra a Estados Unidos e Israel. Según las autoridades iraníes, la falta de garantías para proteger a sus atletas en dichos territorios ha obligado a suspender cualquier actividad deportiva internacional en esas zonas.
Esta decisión ha generado incertidumbre sobre la participación de la selección de fútbol en el Mundial de 2026, cuya sede compartida incluye a Estados Unidos. Aunque la Federación Iraní de Fútbol manifestó su intención de competir en el torneo, también ha planteado la posibilidad de boicotear específicamente el territorio estadounidense. Los directivos iraníes han solicitado a la FIFA que considere reubicar sus partidos fuera de Norteamérica, alegando riesgos para la integridad física del equipo.
Por su parte, el presidente Donald Trump ha contribuido a la controversia al declarar que el equipo iraní no debería viajar al torneo por su propia seguridad. La base de entrenamiento prevista para la selección de Irán se encuentra en Arizona, lo que complica aún más la logística bajo las nuevas restricciones de Teherán. Hasta el momento, la FIFA no ha realizado modificaciones en el calendario oficial ni ha emitido un pronunciamiento sobre las sedes de los encuentros.
La prohibición se mantendrá vigente hasta nuevo aviso, afectando no solo al fútbol sino a todas las disciplinas olímpicas y clubes profesionales. La medida refleja el impacto directo de las tensiones geopolíticas en el ámbito del deporte internacional. Mientras el comité organizador del Mundial avanza en los preparativos, la diplomacia deportiva busca salidas para evitar que el conflicto resulte en la exclusión de una de las selecciones clasificadas.

