Con información de EFE.
En una audiencia celebrada en Nueva York, el magistrado Alvin Hellerstein negó la solicitud de la defensa para desestimar el caso por narcoterrorismo contra Nicolás Maduro y Cilia Flores. El mandatario depuesto compareció bajo estrictas medidas de seguridad, mostrándose físicamente cambiado tras su captura en Caracas en enero. A pesar de los argumentos de sus abogados, el juez fue enfático al declarar que el proceso judicial seguirá su curso sin interrupciones.
Durante la sesión, surgieron debates sobre el acceso a fondos para la defensa, ya que las sanciones de la OFAC limitan el uso de activos venezolanos para pagar honorarios privados. Los abogados denunciaron un estado de indefensión, mientras que el juez se mostró crítico ante la postura de la fiscalía sobre el uso de sanciones como política exterior. No obstante, Hellerstein aclaró que la complejidad del método de pago no es motivo suficiente para anular los cargos criminales que pesan sobre la pareja.
Maduro, quien se ha declarado «no culpable» y se autodefine como «prisionero de guerra», enfrenta acusaciones que incluyen conspiración para importar cocaína y posesión de armamento pesado. Su esposa, Cilia Flores, también está vinculada a delitos similares de conspiración y tráfico de estupefacientes. Los analistas prevén que el juicio formal podría demorar años, especialmente debido a la avanzada edad del juez y las tácticas dilatorias de las partes involucradas.
A las afueras del tribunal, la jornada estuvo marcada por tensiones entre grupos de manifestantes a favor y en contra del chavismo. La policía neoyorquina tuvo que intervenir para separar a los activistas que intercambiaban consignas sobre la legalidad de la detención. Mientras unos exigían justicia por las víctimas de la represión en Venezuela, otros denunciaban el arresto como un acto ilegal de injerencia extranjera.

