Con información de EFE.

La legendaria esquiadora estadounidense Lindsey Vonn sufrió una aparatosa caída durante el descenso femenino en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d’Ampezzo. A sus 41 años y compitiendo con una rodilla de titanio, Vonn perdió el equilibrio tras un salto en la pista Tofana, lo que obligó a su evacuación inmediata en helicóptero hacia un centro hospitalario.

El accidente interrumpió la competencia en un momento en que su compatriota Breezy Johnson lideraba la prueba.

Vonn había regresado a la alta competición tras cinco años de retiro, desafiando las recomendaciones médicas tras sufrir una rotura de ligamento cruzado apenas una semana antes del evento olímpico.

Pese a las lesiones previas en ambas rodillas, la esquiadora había mostrado un rendimiento sorprendente en los entrenamientos previos, manteniendo la esperanza de lograr una última gesta heroica en el deporte que dominó durante más de una década.

Este infortunio marca el final de su participación en la cita invernal italiana y pone en duda la continuidad de su carrera profesional. Vonn, ganadora de 84 pruebas de la Copa del Mundo y poseedora de múltiples medallas olímpicas y mundiales, es recordada como una de las figuras más resilientes de la historia del esquí, habiendo superado innumerables cirugías para volver a lo más alto del podio.