Con información de El Nuevo Herald
Fidel Félix Ochoa, identificado como uno de los cabecillas estratégicos del Cártel de Sinaloa, compareció ante un tribunal federal en Fort Lauderdale tras ser extraditado desde México.
El procesado, de 53 años, enfrenta cargos graves por gestionar una red de tráfico masivo de fentanilo y cocaína. Este caso cobra especial relevancia tras la reciente designación del cártel como una «Organización Terrorista Extranjera» por parte del gobierno estadounidense.
La fiscalía sostiene que Félix Ochoa supervisaba personalmente el envío de cientos de kilogramos de narcóticos utilizando mensajeros y el sistema postal de EE. UU. Una vez en territorio estadounidense, la droga era almacenada en casas de seguridad para luego ser distribuida en estados como Florida, California y Massachusetts.
Las investigaciones previas ya habían logrado la captura de siete cómplices y la incautación de un arsenal de armas de fuego y grandes cantidades de fentanilo puro.
Félix Ochoa forma parte de un grupo de 37 ciudadanos mexicanos entregados a la custodia de Estados Unidos para enfrentar la justicia.
El fiscal federal Jason A. Reding Quiñones enfatizó que el arresto envía un mensaje claro: ningún líder criminal, sin importar su jerarquía, está fuera del alcance de la ley. La acusación formal se centra en la conspiración para la distribución de sustancias controladas, un delito que podría acarrear la máxima sentencia permitida.
De ser hallado culpable, el presunto narcotraficante podría enfrentar cadena perpetua. El operativo es parte de un esfuerzo coordinado para frenar la entrada de drogas letales que han causado una crisis de salud pública en el país.
El tribunal continuará con las audiencias para determinar la responsabilidad de Félix Ochoa en la logística financiera y operativa de uno de los grupos criminales más peligrosos del mundo.

