Con información de Infobae.
El asesinato de dos empleados de la embajada de Israel frente al Museo Judío Capital en Washington desató una ola de condenas por parte de líderes internacionales, que denunciaron el crimen como un acto de antisemitismo y exigieron justicia inmediata
El primer ministro Benjamín Netanyahu denunció el crimen como evidencia del “precio terrible del antisemitismo y la incitación salvaje contra el Estado de Israel”.
En un comunicado, afirmó que “los libelos de sangre contra Israel están en aumento y deben ser combatidos hasta el final”, y ordenó reforzar la seguridad en las embajadas del país.
El embajador de Israel ante las Naciones Unidas, Danny Danon, también condenó el tiroteo. Lo definió como “un acto depravado de terrorismo antisemita” y advirtió que atacar a diplomáticos y a la comunidad judía “es cruzar una línea roja”.
En Europa, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, condenó lo que llamó “un acto aberrante de barbarie antisemita” y expresó sus condolencias al Estado de Israel y a los allegados de las víctimas. En un tono similar se pronunció el canciller alemán Friedrich Merz, quien calificó el ataque como “atroz” y afirmó que todo indica un móvil antisemita.
El ministro británico de Exteriores, David Lammy, afirmó estar “horrorizado por el asesinato” y sostuvo que se trata de “un crimen atroz y antisemita”. Su homólogo italiano, Antonio Tajani, pidió actuar con firmeza contra el antisemitismo y recordó que “los horrores del pasado no deben regresar”.
