Con información de CNN.
La legendaria esquiadora Lindsey Vonn reveló detalles impactantes sobre el accidente sufrido el pasado 8 de febrero en los Juegos Olímpicos de Invierno. A través de un video en sus redes sociales, Vonn agradeció profundamente a su cirujano, el Dr. Tom Hackett, por haber salvado su pierna izquierda de una inminente amputación.
La deportista sufrió múltiples fracturas de tibia y peroné, además de una rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) y una fractura en su tobillo derecho durante la prueba de descenso.
La situación de la atleta se complicó drásticamente debido a un diagnóstico de síndrome compartimental, una afección donde la presión interna de los músculos bloquea el flujo sanguíneo, poniendo en riesgo la supervivencia de la extremidad.
Para salvarla, Vonn debió someterse a una cirugía de emergencia de seis horas conocida como fasciotomía. Irónicamente, Vonn señaló que haber llegado a los juegos con el LCA ya lastimado permitió que su médico especialista estuviera presente en el lugar exacto para intervenir a tiempo.
Tras permanecer dos semanas hospitalizada y requerir transfusiones de sangre, la medallista olímpica finalmente ha sido trasladada a un hotel para continuar su recuperación. Aunque actualmente se encuentra en silla de ruedas, la esquiadora mantiene una actitud resiliente y espera comenzar a usar muletas en las próximas semanas. El proceso de sanación de las fracturas óseas se estima en un año, periodo tras el cual podrá retomar la reconstrucción definitiva de sus ligamentos.
A pesar del dolor físico y emocional por el fin abrupto de su sueño olímpico, Vonn expresó que se siente inspirada por el desempeño de sus compañeras de equipo. «Prefiero caer luchando que no intentarlo en absoluto», afirmó la atleta, quien encara ahora un largo camino de rehabilitación. Su caso ha puesto de relieve los peligros extremos del esquí alpino de alto nivel y la importancia de una respuesta médica inmediata en el campo de juego.

