Con información de EFE.

Un destacamento de fuerzas procedentes de Chad aterrizó este miércoles en Puerto Príncipe, marcando el inicio del despliegue de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF).

Esta nueva misión, autorizada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas bajo la resolución 2793, sustituye a la anterior misión multinacional que no logró contener el avance de los grupos armados en el territorio haitiano durante el último año.

Con una dotación prevista de 5,500 efectivos, la GSF estará bajo la dirección del representante especial Jack Christofides. El despliegue ocurre en un momento crítico, justo después de que se reportara una masacre de al menos 70 personas en el departamento de Artibonite, un ataque atribuido a la banda «Gran Grif» que ha generado indignación internacional por la falta de protección a la población civil.

Paralelamente, la Policía Nacional de Haití informó sobre «grandes operaciones» conjuntas con las fuerzas internacionales para recuperar el control de zonas dominadas por pandillas al norte de la capital. La violencia en el país ha dejado un saldo trágico de más de 5,000 muertos en el último año, extendiéndose más allá de Puerto Príncipe hacia áreas rurales y centros de producción agrícola.

Por su parte, la República Dominicana ha reforzado su frontera con miles de soldados adicionales ante la incertidumbre que genera este nuevo despliegue militar en el país vecino. Aunque el gobierno dominicano colaborará con facilidades logísticas y médicas para el personal de la ONU, las autoridades han dejado claro que su apoyo se limitará estrictamente al respaldo desde su propio territorio para salvaguardar la seguridad nacional.