Con información de EFE.

A través de una misiva oficial leída por el canciller Yván Gil, Nicolás Maduro condenó el bloqueo naval de Estados Unidos contra el crudo venezolano.

Maduro advirtió que la confiscación de buques (que suman ya cerca de 4 millones de barriles) no solo golpea a la economía de su país, sino que amenaza con desestabilizar los precios mundiales de la energía y afectar a las naciones más vulnerables.

Maduro calificó las acciones de Washington como «una escalada de agresiones de extrema gravedad» y exigió el cese de lo que denomina «piratería» en el Caribe.

Mientras tanto, EE. UU. mantiene una persecución activa contra un tercer petrolero sospechoso de transportar crudo sancionado bajo la «flota fantasma» venezolana.