Con información de DW.

El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, afirmó que las recientes medidas anunciadas por el Gobierno de Miguel Díaz-Canel no representan un cambio «lo suficientemente drástico» para rescatar una economía que calificó de fallida.

Rubio señaló en el Despacho Oval que el sistema político cubano ha sido incapaz de repararse a sí mismo y que las propuestas actuales no solucionarán los problemas estructurales de la isla, instando a la dirigencia a tomar decisiones más profundas.

Las reformas cubanas, confirmadas recientemente, buscan permitir que ciudadanos en el exterior inviertan en empresas privadas locales, además de abrir sectores estratégicos como el turismo, la minería y la energía a grandes inversionistas extranjeros. Sin embargo, para la diplomacia estadounidense, estas aperturas son vistas como maniobras superficiales que no abordan la disfuncionalidad de un modelo que, según Rubio, sobrevivió décadas gracias a subsidios externos.

Respecto a una posible flexibilización del embargo, Rubio fue enfático al declarar que cualquier alivio en las sanciones está estrictamente vinculado a un cambio político real en Cuba. Argumentó que la actual crisis económica es producto de la pérdida de los apoyos históricos de la Unión Soviética y Venezuela, dejando a la administración actual sin herramientas para manejar la compleja situación financiera del país caribeño.

El jefe de la diplomacia estadounidense concluyó advirtiendo que la solución a largo plazo requiere un relevo en el liderazgo de la isla. Para la administración de Donald Trump, las medidas económicas anunciadas por La Habana carecen de la contundencia necesaria para generar confianza internacional, manteniendo la postura de que solo una transformación democrática permitirá la plena reintegración económica de Cuba con sus vecinos.