Con información de DW

El exsenador republicano Markwayne Mullin juró oficialmente este martes como el nuevo Secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, reemplazando a Kristi Noem tras su destitución.

La ceremonia, presidida por Donald Trump en el Despacho Oval, marca el inicio de una gestión que hereda retos críticos, incluyendo un cierre parcial del departamento (DHS) por falta de fondos. Esta parálisis financiera ha generado un caos logístico en los aeropuertos del país debido a la severa escasez de personal de seguridad.

Mullin, quien cuenta con una trayectoria de 13 años en el Congreso, fue ratificado por el Senado con una votación de 54 a favor y 45 en contra. Tras el juramento tomado por la fiscal general Pam Bondi, el nuevo secretario envió un mensaje de unidad institucional, asegurando que su labor será proteger a todos los ciudadanos por igual, independientemente de la inclinación política de sus estados. Su perfil de negociador clave es visto como un activo para destrabar los conflictos presupuestarios en Washington.

La salida de Noem del gabinete se produjo tras una serie de controversias derivadas de una política migratoria extremadamente dura. Su gestión estuvo marcada por redadas masivas en ciudades como Mineápolis, operativos que resultaron en incidentes fatales donde dos ciudadanos estadounidenses perdieron la vida por disparos de agentes federales. Mullin llega con la tarea de estabilizar la moral de la agencia y reenfocar las prioridades de seguridad interna de la administración.

Además de la crisis en los aeropuertos, el nuevo titular del DHS deberá coordinar la respuesta ante las posibles olas migratorias desde el Caribe y gestionar la seguridad fronteriza en un clima de alta tensión internacional. La ratificación de Mullin se considera un paso estratégico de la administración Trump para garantizar que el plan fiscal y de seguridad de 2025 se ejecute sin los tropiezos operativos que han afectado al departamento en los últimos meses.