Con información de DW.
Los gobiernos de México y Estados Unidos activaron formalmente la operación binacional «Águila Alta» a lo largo de su frontera común para combatir de frente la creciente amenaza tecnológica de los cárteles.
El operativo militar conjunto está diseñado específicamente para detectar, neutralizar e inhabilitar aeronaves no tripuladas utilizadas por el crimen organizado transnacional.
La Secretaría de la Defensa Nacional de México informó que las innovadoras tácticas de intercepción se están desarrollando entre Tijuana y San Diego, mediante reconocimientos simultáneos desde ambos lados del muro. El principal objetivo es frenar a las organizaciones delictivas que emplean sofisticados drones comerciales para espiar a las autoridades fronterizas.
Para cumplir esta misión, las fuerzas armadas mexicanas han desplegado más de 160 equipos de neutralización fija y móvil a lo largo de la franja norte. En paralelo, el Comando Norte estadounidense reportó un éxito rotundo al lograr derribar más de 300 drones hostiles durante este año, empleando incluso avanzados sistemas militares de armas láser de alta energía.
Esta ambiciosa operación coordinada, que se extenderá hasta la tercera semana de septiembre, reafirma la intensa cooperación de seguridad entre las fuerzas armadas de ambas naciones. Las llamadas «operaciones espejo» buscan recuperar el control total del espacio aéreo limítrofe y bloquear las nuevas rutas aéreas empleadas para el contrabando de narcóticos y migrantes.
