Con información de Telemundo51
El alcalde de la ciudad, Steve Meiner, ha dejado claro que es suficiente y ha extendido una invitación a los visitantes, con la condición de que no causen problemas. Durante los días de mayor afluencia de visitantes, del 7 al 10 de marzo y del 14 al 17, el acceso a la playa en Ocean Drive estará restringido a las calles 5, 10 y 12. En estos puntos, se instalarán puntos de seguridad para revisar bolsos y detectar objetos prohibidos, como armas y drogas.
El Capitán de la Policía de Miami Beach, José Reyna, ha destacado que estas medidas son necesarias para garantizar la seguridad y el bienestar de todos los presentes.
En un esfuerzo por controlar la situación, las licorerías cerrarán sus puertas a las 8 de la noche. Además, las extensiones de cafés y restaurantes en aceras de Ocean Drive permanecerán cerradas. Estas decisiones, aunque fundamentales para mantener el orden, han generado preocupaciones entre propietarios de negocios.
Ante las inquietudes de los empresarios, el Comisionado de Miami Beach, Alex Fernández, asegura que las autoridades locales trabajarán de la mano con los negocios y la industria del turismo para que todos se sientan bienvenidos y seguros durante el Spring Break.
Una tarifa de 30 dólares se aplicará en los estacionamientos de South Beach, y se restringirá el estacionamiento desde las 6 de la tarde hasta las 7 de la mañana para los no residentes. Durante los fines de semana, esta tarifa podría aumentar a 100 dólares. La policía instalará lectores de placas para autos en puntos estratégicos y realizará controles de DUI en la entrada de South Beach.
Miami Beach se prepara para un Spring Break controlado, priorizando la seguridad y la experiencia positiva de residentes y visitantes por igual. A medida que se implementan estas medidas extremas, la ciudad espera mantener la diversión, pero sin comprometer la seguridad pública.

