El Condado de Miami-Dade emitió un llamado urgente a la acción, instando a la Casa Blanca y a los líderes del Congreso a tomar decisiones bipartidistas para reabrir el gobierno federal y evitar mayores interrupciones a la comunidad local.

En un comunicado publicado por la alcaldesa  Daniella Levine Cava en sus redes sociales destaca el liderazgo del condado subraya la necesidad crítica de que el Congreso mantenga el acceso a la atención sin compromiso, logre concesiones fiscales razonables y ponga fin al cierre del gobierno. La declaración es clara: «Los estadounidenses cuentan con ello, y la economía de Miami-Dade depende de ello.»

Es de mencionar, que esta exigencia se produce como respuesta directa a la orden de la Administración Federal de Aviación (FAA) de reducir en un diez por ciento la capacidad de vuelo en los aeropuertos más concurridos de los EE. UU., incluido el vital Aeropuerto Internacional de Miami (MIA).

La decisión de la FAA es la última consecuencia del cierre del gobierno federal más largo de la historia. El Condado advierte que esta prolongada interrupción del servicio aéreo significará impactos aún más profundos en la economía, la conectividad y la fuerza laboral de la región.

Miami International Airport es una de las puertas de enlace de aviación internacional más transitadas de las Américas y un motor económico fundamental para el condado, el estado de Florida y la región en general.

Compromiso del condado y exigencia de mitigación:

El Condado de Miami-Dade ha sido informado sobre los potenciales impactos y se está movilizando para trabajar con la dirección del aeropuerto, socios aéreos y el sector de turismo para evaluar los efectos inmediatos y desarrollar planes de contingencia.

Si bien Miami-Dade permanece abierto a los negocios y las oportunidades, la administración insiste en que cualquier decisión regulatoria de la FAA «debe ir acompañada de plena rendición de cuentas, plazos claros y mitigación de impacto medible

La prioridad es asegurar que los residentes, trabajadores, pequeñas empresas y viajeros de Miami-Dade «no se queden pagando el precio» de las disputas federales.