Con información de EFE.
La NASA y las Fuerzas Armadas de EE. UU. pusieron en marcha un riguroso plan de contingencia para el regreso de los astronautas de la misión Artemis II, programado para este viernes en el Océano Pacífico.
El operativo incluye el despliegue de aviones C-17 de la Fuerza Aérea y helicópteros de la Marina, con el objetivo de asegurar la recuperación de la cápsula Orión incluso si esta ameriza fuera del rango previsto de 2,000 millas náuticas cerca de San Diego, California.
Lili Villarreal, directora de aterrizaje de la misión, explicó que las fuerzas de rescate están preparadas para cualquier escenario “no nominal” o imprevisto climático que pueda afectar los sistemas de navegación.
Tras convertirse en los primeros humanos en orbitar la Luna en más de 50 años, los cuatro tripulantes —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— se preparan para un reingreso a la atmósfera donde la nave alcanzará velocidades superiores a los 34,000 pies por segundo.
El proceso de descenso está cronometrado con precisión: el desacople del módulo de servicio ocurrirá 42 minutos antes del contacto con el agua, mientras que el escudo térmico será puesto a prueba por temperaturas extremas 13 minutos antes del amerizaje. Los directores de vuelo confirmaron que los astronautas han sido entrenados específicamente para tomar el control manual de la nave en caso de que los sistemas automáticos de guía fallen durante la fase crítica de entrada a la atmósfera terrestre.
Como gesto de diplomacia espacial, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, sostuvo una llamada con la tripulación para felicitarlos, destacando especialmente el papel de Jeremy Hansen como el primer no estadounidense en alcanzar la órbita lunar. Una vez en el mar, un equipo de médicos militares abordará la cápsula para realizar chequeos inmediatos antes de trasladar a los astronautas a la base de Pearl Harbor, marcando el cierre exitoso de esta histórica etapa del programa lunar.
