Con información de DW.
Autoridades panameñas aceleraron este domingo el despliegue de asistencia humanitaria hacia las zonas devastadas tras el potente terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el centro del país.
Cientos de damnificados en provincias como Los Santos, Herrera y Veraguas comenzaron a recibir suministros básicos, agua potable y tiendas de campaña, mientras persisten los daños en la infraestructura vial.
El gobierno nacional ratificó la vigencia del estado de emergencia para gestionar un fondo de cien millones de dólares, garantizando el apoyo prioritario a las familias afectadas.
Diversos gobiernos internacionales, incluyendo el envío de recursos por parte de Estados Unidos, se han sumado a las labores de socorro para mitigar la crisis habitacional.
Con más de dos mil personas damnificadas y cientos de viviendas inhabitables, los equipos de emergencia continúan evaluando los daños estructurales para restablecer la normalidad en las regiones golpeadas.
