Con información del Diario las Américas.

Más de 400 inmigrantes sin estatus legal fueron detenidos en un operativo de cinco días coordinado por el ICE y agencias locales. La acción se enfocó en personas consideradas una «amenaza para la seguridad pública», incluyendo individuos con órdenes de deportación pendientes o con historial delictivo.

Las autoridades declararon que el objetivo era arrestar a «los infractores más graves», entre los que se encontraban personas con antecedentes por delitos como agresión, abuso sexual y narcotráfico.

La operación se enmarca en el programa federal 287(g), cuya aplicación se ha expandido notablemente en Florida.