Con información de DW.

Todd Lyons, director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), presentó este jueves su carta de renuncia ante el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin. Lyons, quien fue una pieza clave en la ejecución del plan de deportaciones masivas de la administración Trump, dejará oficialmente su cargo el próximo 31 de mayo.

Su salida marca el fin de una gestión caracterizada por un endurecimiento sin precedentes en las políticas migratorias y operativos de detención.

La renuncia de Lyons se produce apenas horas después de comparecer ante una subcomisión de la Cámara de Representantes, donde enfrentó duras preguntas sobre la situación en los centros de detención.

Según datos oficiales, medio centenar de migrantes han fallecido bajo custodia de ICE en lo que va del año 2026. Además, su liderazgo estuvo marcado por la controversia tras un incidente en enero en el que dos ciudadanos estadounidenses murieron por disparos de agentes migratorios durante una redada en Mineápolis.

A pesar de las críticas de organizaciones de derechos humanos, el secretario Mullin calificó a Lyons como un «gran líder» que logró «reactivar una agencia que no había podido hacer su trabajo durante cuatro años».

Según el comunicado oficial, Lyons se trasladará al sector privado tras su salida. Con su partida, el puesto de director de la agencia vuelve a quedar vacante, una posición que no ha tenido un titular ratificado por el Senado desde el periodo de Barack Obama.

La gestión de Lyons fue fundamental para la implementación de las directrices de la entonces secretaria Kristi Noem, quien fue relevada de su cargo recientemente. Bajo su mando, ICE incrementó significativamente su capacidad operativa y logística para traslados internacionales, un enfoque que la administración Trump pretende continuar. Se espera que en las próximas semanas se anuncie un sucesor interino que mantenga la línea de «tolerancia cero» en la frontera y el interior del país.