Con información de EFE.
Un joven de 21 años de edad falleció la tarde de este sábado tras ser abatido por agentes del Servicio Secreto en los exteriores de la Casa Blanca, luego de aproximarse a un puesto de control y abrir fuego contra las autoridades.
El sospechoso fue identificado por los cuerpos policiales como Nasire Best, quien poseía un historial documentado de problemas mentales y antecedentes por incidentes similares en la periferia presidencial. El diario New York Times detalló que el ataque se desencadenó cuando el individuo extrajo un arma de fuego del interior de una bolsa y comenzó a disparar, dejando además a un transeúnte herido de bala en la escena.
El Servicio Secreto de los Estados Unidos emitió un comunicado oficial a través de sus plataformas institucionales especificando que la balacera se escenificó poco antes de las 18:00 hora local. El suceso delictivo ocurrió en una intersección vial adyacente al Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower, obligando a las agencias federales a decretar el cierre total de seguridad del complejo residencial por un lapso de una hora. La comandancia militar confirmó que el presidente de la nación, Donald Trump, se encontraba dentro de las instalaciones supervisando acuerdos internacionales al momento de registrarse las detonaciones.
El violento incidente desató escenas de pánico y caos entre decenas de periodistas y equipos de producción televisiva que se encontraban apostados en el Jardín Norte de la Casa Blanca. La reportera de la cadena ABC, Selina Wang, tuvo que arrojarse al suelo para buscar refugio de emergencia en plena filmación, mientras los agentes de seguridad desalojaban el área al grito de «¡tírense al suelo!». Los comunicadores fueron trasladados y protegidos en la sala de conferencias de prensa antes de procederse a una evacuación civil controlada, reforzándose la seguridad en las calles periféricas con el despliegue preventivo de la Guardia Nacional.
Las verificaciones judiciales de la CNN demostraron que Best había sido recluido en un centro psiquiátrico en junio del año pasado tras detener un vehículo en el ala este afirmando ser Jesucristo, sumando un arresto penal posterior en julio por invadir áreas restringidas. El director del FBI, Kash Patel, confirmó que la agencia desplegó un equipo especial de investigación para colaborar en los peritajes del atentado. Este hecho se suma a una preocupante escalada de brechas de seguridad contra Trump, que incluye la reciente evacuación en la Cena de Corresponsales el pasado 25 de abril y los intentos de magnicidio registrados en Pensilvania y Florida.
Ver esta publicación en Instagram
Una publicación compartida por D O R A L V O I C E | ʀᴀᴅɪᴏ🇺🇸📡 (@doralvoice)
