REDACCIÓN: NOTICIAS DORAL VOICE
El Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio (C.N.P.) ha levantado su voz contra lo que califica como un “desleal ataque” por parte de la administración del presidente Donald Trump, tras la decisión de Washington de silenciar a Radio Martí, una emisora que por más de 40 años fue un símbolo de libertad y verdad para el pueblo cubano bajo el régimen castrista.
En un comunicado oficial, el C.N.P. expresó su indignación, afirmando que esta medida “fortalece a la tiranía Castro Comunista” y debilita la lucha democrática en el continente.
El Decano del C.N.P., Salvador Romaní Orúe, acompañado por los Vicedecanos Dr. Omar Estacio y Eduardo Pantín, señaló en el documento que “este increíble ataque de la administración del presidente Trump contra la única arma y bandera del exilio cubano en su lucha contra los opresores, siembra el desconcierto”.
Para los representantes del exilio, la suspensión de Radio Martí no solo apaga una fuente vital de información objetiva, sino que también traiciona los principios de libertad de expresión que Estados Unidos históricamente ha defendido.
FUENTE INFORMATIVA
Desde su fundación en 1985 bajo el liderazgo del presidente Ronald Reagan y la inspiración de Jorge Mas Canosa, Radio Martí se convirtió en “la única fuente informativa objetiva, veraz y seria” para romper la censura del régimen cubano, según afirmó Romaní en el comunicado.
Transmitiendo desde Miami, la emisora alcanzaba a millones, formando parte de la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales (USAMG), que incluía a La Voz de América y otras estaciones con una audiencia global de 361 millones de personas semanalmente. Sin embargo, “todas las emisoras fueron silenciadas”, lamenta el C.N.P., dejando a Cuba sin este canal crucial de comunicación no oficial.
El comunicado también hace un llamado directo a los representantes federales de Florida de origen cubano, María Elvira Salazar, Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez, quienes, según el C.N.P., están “política y moralmente obligados a presionar a Washington para al menos lograr revertir la desleal agresión”. Los líderes del exilio comparan esta decisión con “los desaciertos políticos de los presidentes Kennedy y Obama”, quienes, en su momento, “flaquearon y fueron géneros con la tiranía cubana”.


