Con información de Telemundo 51.
El juicio federal en Florida contra el excongresista David Rivera ha alcanzado un punto crítico tras la comparecencia de Julio Borges. El dirigente opositor venezolano detalló ante la corte una serie de encuentros y promesas de gestión al más alto nivel en Washington, presuntamente coordinadas por Rivera.
Borges subrayó que el proceso ha sido complejo a nivel personal, dado que los eventos ocurrieron hace casi una década y su situación de vida, ahora en el exilio en España, es radicalmente distinta.
Durante su declaración, Borges explicó que fue el empresario Raúl Gorrín quien le presentó a Rivera, quien se proyectaba como un facilitador con llegada directa a la administración de Donald Trump y al Congreso de EE. UU.
El testimonio reveló que, mediante mensajes de WhatsApp, la oposición buscaba canales legítimos de presión internacional contra el gobierno de Nicolás Maduro. Sin embargo, muchas de las reuniones prometidas por el excongresista con figuras de alto perfil nunca llegaron a concretarse.
Un punto de controversia surgió al mencionarse una reunión en Nueva York con el excongresista Pete Sessions, donde también estuvieron Rivera y Gorrín. Borges admitió desconocer que, simultáneamente, Delcy Rodríguez se encontraba en la misma ciudad para contactar al mismo legislador. Este dato ha fortalecido la tesis de la fiscalía sobre una posible dualidad de intereses por parte de Rivera, quien habría operado sin el registro legal correspondiente como agente extranjero.
Finalmente, el testigo manifestó su preocupación por las afirmaciones de Rivera sobre supuestos financiamientos a la oposición que nunca fueron comprobados. Asimismo, aseguró que ignoraba la existencia de un contrato millonario entre el excongresista y PDV USA, la filial petrolera venezolana. La fiscalía intenta demostrar que Rivera no solo ofrecía influencias, sino que trabajaba activamente para sectores vinculados al oficialismo venezolano mientras mantenía vínculos con la oposición.

