Con información de EFE.

Un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Colombiana se accidentó este lunes tras despegar de Puerto Leguízamo, en el departamento del Putumayo. La aeronave, que transportaba a 128 personas entre militares y policías, se precipitó a tierra en una zona selvática cercana a la frontera con Ecuador. El siniestro dejó un saldo lamentable de 66 uniformados muertos y decenas de heridos.

El comandante de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López, informó que 57 personas lograron sobrevivir al impacto, aunque presentan heridas de diversa gravedad. De los afectados, 49 fueron trasladados de urgencia a Bogotá para recibir atención especializada en el Hospital Militar, mientras que otros ocho permanecen bajo observación en la ciudad de Florencia.

Las labores de rescate se han visto complicadas debido a que el avión se incendió tras el choque, lo que provocó explosiones por la munición que llevaba la tropa. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, descartó inicialmente que se tratara de un ataque de grupos irregulares que operan en la región, señalando que las causas del accidente están bajo una estricta investigación técnica.

El avión accidentado tenía 43 años de operatividad y había sido transferido por Estados Unidos a la flota colombiana en 2020. Debido al difícil acceso por tierra a la zona del desastre, la Fuerza Aérea tuvo que desplegar aviones ambulancia adicionales para el traslado masivo de los sobrevivientes, en medio de una profunda conmoción nacional por la magnitud de la pérdida.