Con información de EFE/El Nacional
Un tiroteo en una escuela de la localidad de San Cristóbal, Santa Fe, dejó un saldo de un estudiante de 13 años fallecido y otros dos heridos de gravedad. El agresor, un alumno de 15 años, ingresó al establecimiento con una escopeta oculta en una funda de guitarra y abrió fuego durante el acto de izada de la bandera. La rápida intervención de un asistente escolar evitó que la tragedia cobrara más víctimas al desarmar al menor.
El incidente ha generado una fuerte conmoción política debido a que el autor del ataque es considerado «no punible» bajo la ley actual. Aunque el Congreso argentino aprobó recientemente una reforma para reducir la edad de imputabilidad a los 14 años, la normativa aún no ha entrado en vigor, lo que impide que el agresor enfrente un proceso penal ordinario, según confirmó el Ministro de Justicia y Seguridad provincial.
El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, decretó dos días de duelo y suspendió las clases en todos los niveles mientras la fiscalía investiga el origen del arma. Las autoridades de seguridad nacional calificaron el tiroteo como un «hecho aislado» sin vínculos con el crimen organizado, aunque admitieron la necesidad de revisar los controles de ingreso y el acompañamiento psicológico en las instituciones educativas.
Mientras la comunidad educativa intenta procesar el dolor, el caso ha acelerado las presiones para la implementación inmediata del nuevo régimen penal juvenil. Los estudiantes heridos permanecen bajo observación médica, uno de ellos en estado crítico tras ser impactado por perdigones, mientras el país debate sobre la responsabilidad legal de los menores en delitos de extrema gravedad.

