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El lunes llegó a Miami la activista cubana Diasniurka Salcedo Verdecia, luego de escapar de la isla y realizar una travesía de varios meses por Centroamérica hasta llegar a Estados Unidos. Ella había sido amenazada por el régimen cubano, que la había condenado a 8 años de cárcel.

“Estoy en libertad”. Con esta frase, confirmó su llegada luego de pasar varios días detenida en un centro de migrantes en Arizona, en la frontera con México. Salcedo viajó además con dos de los cinco niños que tenía a su cargo en Cuba –hijos de padres violentos o presos–, luego de que, tras la manifestación que protagonizó el pasado noviembre junto a varias madres frente al Ministerio de Salud Pública, el régimen le diera a elegir entre abandonar el país antes del pasado 15 de enero o cumplir ocho años en prisión.

Salcedo Verdecia se entregó a inicios de la semana pasada a la Patrulla Fronteriza en Arizona –luego de realizar la travesía desde Nicaragua hasta la frontera sur de EEUU y permaneció incomunicada varios días. Fue el martes cuando la activista aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Miami, donde la recibió su hijo y familiares.

Aclaró que, no puede regresar a la Isla, porque fue «amenazada». Preguntada sobre las manifestaciones del pasado 17 de marzo en Santiago de Cuba y otras provincias, Salcedo estimó que son una señal clara de que «al régimen le queda poco». “Ellos lo saben y de ahí tanta represión”, sentenció.

A pesar de todo, la cubana prometió seguir luchando desde el exilio, su activismo se mantendrá contra el régimen de su país.