Con información de EFE.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó la crisis diplomática y militar en el Caribe al reiterar la inminente realización de ataques terrestres dentro de Venezuela, alegando el combate a cárteles de narcotráfico. Trump aseguró desde la Casa Blanca que las operaciones, parte de la campaña «Lanza del Sur», comenzarán «muy pronto», advirtiendo además a pilotos que deben considerar el espacio aéreo venezolano como «cerrado en su totalidad».
En respuesta, Venezuela, a través de su embajador Héctor Constant Rosales, alertó a los países miembros de la Corte Penal Internacional (CPI) sobre el «despliegue militar estadounidense sin precedentes» que, según Caracas, amenaza su soberanía y la estabilidad regional. Coincidentemente, el Parlamento venezolano, de mayoría oficialista, presentó un proyecto para retirar al país del Estatuto de Roma, acusando a la Fiscalía de la CPI de incumplir compromisos de cooperación.
La controversia se extendió a Colombia, cuyo gobierno manifestó una «profunda preocupación» después de que Trump sugiriera que cualquier país productor de drogas, incluido Colombia, está «sujeto a ataques». La Cancillería colombiana rechazó cualquier amenaza de agresión y realizó un «llamado urgente a la fraternidad entre América Latina y el Caribe para que […] prevalezca la unión ante cualquier intento de intervención externa que pretenda socavar la soberanía.»
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