Con información de EFE.

El presidente Donald Trump declaró que prevé la culminación de las operaciones militares en Irán en un periodo de dos a tres semanas. El mandatario aseguró que los objetivos estratégicos, incluyendo la destrucción de instalaciones nucleares y de fabricación de misiles, han sido cumplidos con éxito, por lo que Estados Unidos iniciará una retirada gradual de la región tras lo que calificó como una «paliza» a las fuerzas iraníes.

Tras el retiro, Trump anunció que EE. UU. dejará de asumir la responsabilidad directa sobre la seguridad del Estrecho de Ormuz. El presidente enfatizó que las naciones que dependen de esta vía para su abastecimiento energético, como China y Francia, deberán gestionar y financiar su propia seguridad en el área, marcando un cambio radical en la política de defensa y presencia naval estadounidense en Oriente Medio.

La administración sostiene que la capacidad ofensiva de la República Islámica ha sido «arrasada», estimando que al país le tomaría hasta 20 años reconstruir lo destruido durante el conflicto. Sin embargo, la Guardia Revolucionaria de Irán ha respondido con amenazas de ataques contra las sedes de gigantes tecnológicos estadounidenses como Apple y Google, calificándolas de entidades de espionaje en la región.

A pesar del optimismo del presidente, la Casa Blanca mantiene oficialmente un cronograma de cuatro a seis semanas para asegurar todos los objetivos militares. Mientras tanto, Trump ha instado a otros países a tomar el control del flujo de petróleo en la zona, asegurando que el estrecho se abrirá «automáticamente» una vez que las fuerzas estadounidenses se retiren, dejando el futuro de la estabilidad energética mundial en manos de otros actores internacionales.