Con información de  DW.

El panorama geopolítico del Caribe ha dado un giro de 180 grados tras la detención de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. El presidente Trump anunció que Cuba, al perder su principal apoyo energético, ha comenzado a mostrar disposición para negociar.

Bajo una política de «máxima presión», el mandatario firmó un decreto que impone aranceles a naciones que vendan crudo a la isla, calificándola como una «amenaza excepcional».

Implicaciones:

  • Crisis de suministro: La Habana enfrenta una de sus peores crisis de combustible, con apagones generalizados y gasolineras paralizadas tras el corte del suministro venezolano.
  • La postura de EE. UU.: Trump busca una transición democrática en la isla, prometiendo ser «amable» si se llega a un acuerdo, bajo la premisa de que «Cuba volverá a ser libre».
  • Silencio en La Habana: Aunque el gobierno cubano no ha confirmado el diálogo, fuentes diplomáticas sugieren la posibilidad de una mesa de conversaciones «seria» para evitar una crisis humanitaria total.