Con información de DW.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, traspasó una vez más los límites institucionales de la Casa Blanca al organizar una velada privada de combates de la UFC para conmemorar su cumpleaños número 80.
Flanqueado por su esposa Melania Trump y por el promotor deportivo Dana White, el mandatario republicano presenció el enfrentamiento de artes marciales mixtas en los salones presidenciales. En la pelea estelar del octágono provisional, el peleador brasileño Diego Lopes noqueó al estadounidense Steve García en menos de tres minutos de acción.
La exclusiva cartelera deportiva, anunciada inicialmente como parte de las conmemoraciones oficiales por el 250 aniversario de la independencia de la nación, atrajo a los más altos directivos del partido republicano. Entre los invitados especiales en las gradas se observó al secretario de Estado, Marco Rubio, al director del FBI, Kash Patel, y al presidente de la Cámara Baja, Mike Johnson. Asimismo, los monitores de transmisión captaron en la primera fila al mandatario de Polonia, Karol Nawrocki, consolidándose el espectáculo como una cumbre de relaciones públicas.
El evento desató una fuerte ola de críticas por parte de analistas independientes y comisiones demócratas, quienes denunciaron un monumental conflicto de intereses y la privatización de los espacios públicos. Los registros financieros revelaron que Trump adquirió en marzo hasta 50.000 dólares en acciones de TKO Group Holdings, la empresa matriz que cotiza en bolsa de la UFC. Para encubrir los gastos de las estructuras, la corporación privada donó un fondo de 60 millones de dólares, mientras que la firma de criptomonedas World Liberty Financial, manejada por los hijos del presidente, financió las bonificaciones.
Los 4.000 asientos dispuestos en el recinto presidencial no se vendieron al público general, siendo gestionados directamente por la administración para el disfrute de militares y donantes de la costa este que pagaron sumas superiores al millón de dólares. Los subtítulos de la transmisión de la plataforma Paramount+ estuvieron patrocinados de forma comercial por las fichas metálicas Trump Coin. El analista de streaming Dan Rayburn sentenció ante los medios que la gran mayoría de los estadounidenses no celebra la independencia viendo violencia descarnada, catalogando al show de capricho corporativo.
