Con información de DW e Infobae.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el cese inmediato del flujo de petróleo y dinero venezolano hacia Cuba, instando a La Habana a negociar «antes de que sea demasiado tarde».
Trump acusó a la isla de haber sobrevivido durante años gracias a los subsidios de Caracas a cambio de prestar servicios de seguridad e inteligencia a los gobiernos de Chávez y Maduro.
«¡No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. Cero!», sentenció el mandatario estadounidense, quien busca asfixiar económicamente al gobierno de Miguel Díaz-Canel aprovechando el cambio de poder en Venezuela.
La respuesta de La Habana fue contundente. El presidente Díaz-Canel rechazó el ultimátum asegurando que Cuba es una nación «libre y soberana» que no acepta dictados externos, y advirtió que están dispuestos a defenderse «hasta la última gota de sangre».
Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez defendió el derecho de la isla a importar combustible de cualquier mercado y calificó a EE.UU. como un «hegemón criminal».
Desde Caracas, el canciller chavista Yván Gil emitió un comunicado ratificando la «hermandad histórica» con Cuba, aunque evitó mencionar el impacto directo del corte de suministro energético impuesto por Washington.
Este bloqueo llega en el peor momento para el sistema energético cubano, que depende de importaciones para cubrir un déficit de más de 60.000 barriles diarios, y que recientemente había empezado a recibir crudo de México, una vía que analistas prevén también será presionada por la administración Trump.
#Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer. Cuba no agrede, es agredida por EE.UU hace 66 años, y no amenaza, se prepara, dispuesta a defender a la Patria hasta la última gota de sangre.#CubaEsCoraje
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) January 11, 2026

