Con información de EFE.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sembró dudas este lunes sobre el estado de salud y la supervivencia de Mojtaba Jameneí, quien fue designado como nuevo líder supremo de Irán tras la muerte de su padre, Alí Jameneí.
Durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, el mandatario estadounidense señaló que la ausencia pública de Jameneí es «muy inusual» y sugirió que el dirigente podría estar muerto o gravemente incapacitado tras los recientes ataques militares.
Trump mencionó que existen reportes indicando que el líder iraní habría sufrido heridas severas, incluyendo desfiguraciones y la pérdida de una extremidad, durante los bombardeos ejecutados por fuerzas estadounidenses e israelíes.
Estas acciones militares, según el mandatario, han descabezado a la cúpula política y militar de Teherán, dejando un vacío de poder que impide identificar con claridad quién lleva actualmente las riendas del país persa.
A pesar de la retórica confrontativa, el presidente estadounidense afirmó estar dispuesto a establecer un canal de diálogo con Irán, asegurando que Teherán está «buscando un acuerdo».
Sin embargo, reiteró que la falta de visibilidad del nuevo liderazgo complica cualquier negociación diplomática. El Pentágono ya había anticipado la semana pasada que Jameneí resultó herido en los ataques donde falleció su progenitor, reforzando la tesis de su incapacidad para gobernar.
Por su parte, el régimen iraní solo ha emitido un comunicado escrito atribuido a Mojtaba Jameneí, en el que se insta a mantener el cierre del estratégico estrecho de Ormuz y se promete venganza por las bajas sufridas.
Mientras tanto, Trump insistió en que la operación «Furia Épica» ha sido devastadora para la armada y la fuerza aérea de Irán, vaticinando que el conflicto regional podría llegar a su fin en un plazo cercano.

